El cambio cultural que viene. Michelle Bachelet ya es la primera Presidenta de la República y hemos asistido a uno de los hitos más importantes de la historia patria. No sólo por el hecho de que deberemos acostumbrarnos a llamarla "Primera Mandataria" o "Presidenta", que ya va a constituir un cambio de mentalidad trascendente: cada día más nuestra visualización del "ser femenino" se acrecentará; sino que, por otra parte, al término de este período presidencial, la Concertación Demócratica se transformará en el conglomerado político más exitoso de nuestra historia repúblicana, gobernando el país por 20 años en democracia, estabilidad y crecimiento.
Siendo así, el ojo escrutador de cientos de miles de chilenos y, especialmente el de la oposición de derecha estará puesto en su gestión y en sus eventuales errores. Bien es sabido que a las mujeres no sólo les cuesta más acercarse a lugares de privilegio en el campo deportivo, académico, laboral o político; sino que también se les exige mucho más para permanecer en él, por lo que arreciarán las críticas y los comentarios sexistas. Sin embargo, estoy seguro que su liderazgo y carácter, demostrado no sólo en estos meses de arduo trabajo de campaña, sino que durante su vida entera, permitirán hacer crecer a Chile y a los chilenos en un marco de solidaridad y equidad. Dicho liderazgo y carácter se pondrán a prueba una vez más en el nombramiento del gabinete ministerial, en el que se espera avances en cuanto a paridad de género, etárea y de experiencia.
La reciente elección de Bachelet como Presidenta será un aliciente más para aquellas mujeres emprendedoras, ya que si una de las suyas pudo llegar a la primera magistratura de la nación ¿por que ellas deben conformarse con un buen segundo lugar?: la democracia y la equidad social impone que en el gobierno, en el congreso, en la oficina y en la casa las mujeres tomen el rol que les corresponde.

¿Cuál es mi aporte?
Debemos estar a la altura y valorar el cambio social y cultural que significará todo esto.
Chile avanza en múltiples ámbitos, es hora que todos nos comprometamos de verdad a mejorar nuestro país y para comenzar, como dice la canción:
yo vengo a ofrecer mi corazón: y aprovechando esta tribuna declaro solemnemente que sonreiré más a menudo, caminaré al menos 20 cuadras diarias, veré -ojo que no uso el verbo mirar, sino ver- más lo que me rodea (y a quienes me rodean), me pondré en el lugar del otro, especialmente cuando me irrite, no botaré basura al suelo, así tenga que caminar cuadras con un papel arrugado en la mano, cruzaré en las esquinas,

cuando conduzca lo haré a una velocidad prudente y con cortesía.
Creo que con estas pocas conductas de afecto social puedo contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de mis conciudadanos. Siempre he creído que podemos cambiar el mundo....¿por qué no partir hoy, cuando la sonrisa de mi Presidenta me alienta?
2 Comments:
Mmm... hace tiempo no escuchaba algo similar a la cortesía en ciudadanía, eso ya es un gran mérito. El vivir en sociedad (más allá de la "cuidad") nos exigirá siempre un respeto por el otro que a veces no recordamos con premura al actuar... Un saludo desde el sur.. Para que estos aprendizajes nos sirvan en el camino... ;-)
Hay que ver la pasion, en silencio recurdar nuestros suenos rotos...y volver a creer, aunque cueste, hay que re encontrarse con la magia del Arcoiris...sera mucho pedir ??
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