14.11.05

La elección presidencial. ¿Qué está en juego?

Estando a menos de un mes de la elección presidencial correspondiente al presente año, estimo necesario efectuar una somera relación de las fuerzas electorales presentes en esta trascendental contienda.
Trascendental porque aunque la mayoría de los analistas dan por sentado que Michelle Bachelet va a cosechar un triunfo, ya sea en primera o en segunda vuelta, lo que está en juego es mucho más que el nombre de la persona que es elegida como Presidente de Chile para el período 2005 - 2009.
Para la Concertación Democrática no da lo mismo ganar el 11 de Diciembre o ganar en el ballotage. No da lo mismo porque no sólo redunda en un mayor gasto y un mayor desgaste para los activos políticos de los diversos partidos, sino que además, sería un claro revés para las intenciones de consolidar en la política chilena la idea que una candidata con alto respaldo ciudadano puede ser impuesta al acuerdo de los dirigentes partidarios. Esto sumado al hecho que los dirigentes presentes en la cúpula del comando presidencial, especialmente en el área territorial y de diseño de campaña, se vería expuesta a un escarnio público innegable al fracasar en el intento de transformar un fenómeno político social, como lo es la persona misma de la doctora-candidata, en una fuerza imbatible.
Para la derecha es aún más lo que se define, puesto que se trata de consolidar una propuesta populista y extrema, ligada íntimamente a los civiles y militares que integraron la dictadura de Pinochet o de variar su discurso con una derecha más ligada a los grandes intereses económicos y, precisamente por ello, más tradicional y conservadora. Sea quien fuere el segundo candidato más votado -Lavín o Piñera- comenzará a definirse esta lucha que integrará decididamente, intentando convertirse en los líderes de la derecha del mañana, a Longueira y Allamand. Pronto sabremos de qué bando fluye mayor cantidad de sangre, ya que está meridianamente claro que será ésta una guerra sin cuartel.
Para la izquierda extraparlamentaria, que ha apostado por Tomás Hirsch como candidato presidencial -quien emerge como una buena propuesta después de la figura omnipresente de Gladys Marín- es precisamente eso lo que se debe aclarar: ¿podrán tener candidatos nacionales con el suficiente peso específico para ser alternativa de cambio, sin contar ahora con la dirigente comunista?. Hirsch ha asombrado a muchos al posicionarse con el 6 o 7 por ciento en las encuestas; sin embargo, debemos recordar que en el año 1993 en una elección donde aparecía claramente una definición en favor de Frei, Pizarro (PC) obtuvo un 4,7%; Reitze (PH), un 1,17% y Max Neef un 5,55%. Asimismo, en el año 1999, en una elección altamente polarizada Sara Larraín obtuvo un 0,44%; Hirsch (PH), un 0,51% y Marín (PC), un 3.19% de los votos válidamente emitidos. En razón de lo anterior, no debe extrañarnos que la empresa de Hirsch alcance ribetes similares a la votación histórica de la izquierda extraparlamentaria, considerando que hasta ahora la elección no ha tenido la característica de ser discutida, como la definición presidencial de 1999 y se acerca más a considerarse indiscutido el triunfo electoral de Bachelet, como ocurriera en 1993 con Frei, lo que genera a su vez que más personas de izquierda voten por un candidato alternativo, como forma de protesta, en la creencia que la elección del verdadero candidato no está en peligro.
Sin perjuicio de ello, creo importante que se entiendan las desafortunadas palabras de Barrueto la semana pasada a un medio de prensa, en el siguiente sentido: no debe confiarse la opinión pública chilena ligada a la izquierda o centro izquierda, la carrera por la presidencia de la República no está corrida y menos ganada. No sobran votos y la verdadera protesta, el verdadero rechazo es a la intromisión de los grandes capitales en la política, al populismo, a quienes tienen teñidas sus manos de sangre o de recursos económicos mal habidos en un régimen totalitario. Por ello, debemos redoblar nuestros esfuerzos por convocar a la mayor cantidad de chilenos en esta verdadera cruzada por el triunfo de nuestros ideales democráticos, encarnados en esta ocasión por Michelle Bachelet y por lograr que la opinión pública comprenda que debe optarse por un voto de protesta, pero un voto útil. Para cambiar, pero con continuidad, porque es mucho lo que hemos hecho en estos últimos años, pero también es importante lo que nos falta por hacer.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Excelente. Espero que se pueda conseguir crear conciencia acerca de la importacia de lograr un triunfo en primera vuelta.

5:02 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home