12.6.06

Estudiantes Secundarios y Los Vientos que se Acercan.

Hace bastantes meses que no escribía.
Por un lado, estaba implementando un nuevo cambio en mi vida.......que me traería de vuelta a la ciudad de Coyhaique, desde donde me encuentro escribiendo hoy. Por otro, estaba repasando la historia más reciente de Chile (desde 1970 hasta la fecha) con el objeto de revisar en qué recodo del camino han quedado tantas ilusiones, esperanzas, deseos.
Pero, los últimos acontecimientos político-institucionales me han devuelto la necesidad imperiosa de expresarme, de analizar la contingencia desde mi particular perspectiva, de compartir mi visión de país...y todo gracias a los estudiantes secundarios.
Sin ahondar en los errores cometidos por estos adolescentes movilizados (marchas que se convierten en albegue de delincuencia y violencia, desmembramiento de la movilización por no cerrarla a tiempo, etc.) quiero referirme a lo que significa esta manifestación -fuera además de los errores gubernamentales, verbi gracia, no tomarle el pulso oportunamente a la situación política, cambio de los discursos, mal manejo generalizado-
La reciente manifestación, con todas sus variantes: paro, huelgas, marchas y tomas respondió a una necesidad que se estaba incubando desde hace ya varios meses en nuestra sociedad chilena. En el último tiempo, habíamos hablado hasta la saciedad de la escandalosa distribución del ingreso y la inequidad social y los malos resultados de esta segregación social en materia educacional, al mismo tiempo que seguíamos pregonando la apatía juvenil y nos enorgullecíamos de nuestra bullante economía, rebustecida en estos últimos meses por los altos precios alcanzados por "el sueldo de Chile": el cobre. Por otra parte, la candidata de muchos de nosostros y nuestra hoy Presidenta decía a todos quienes la querían escuchar que uno de los tres temas más importantes de su agenda era la participación ciudadana y su concreción en las políticas públicas.
No debe extrañarnos, entonces, que la conjugación de todos estos factores hayan sido los detonantes de la mayor (y por qué no decirlo, la mejor) demostración de que los jóvenes sí están ahí cuando se les presenta un horizonte por el cual luchar.
Quienes nos dedicamos a la Política siendo aún jóvenes y fuimos testigos preferentes del decaimiento del entusiasmo de nuestros congéneres por la actividad pública nos preguntamos muchas veces el porqué de esta situación que contrastaba dramaticamente con la alta adhesión que recibía el Padre Hurtado o Santa Teresita de los Andes, en el ámbito religioso, o las actividades de Un techo para Chile o el Hogar de Cristo, en el ámbito social....Y la respuesta era una sola: a los jóvenes se les debe presentar claramente un norte definido y motivante para desarrollar su vocación político-social. Hoy, ese norte es el mejoramiento de la educación.
No sabemos qué fuerza tendrán los vientos que se acercan, pero sí tenemos certeza que serán de renovación y cambio. De todos nosotros depende que no sean vientos de destrucción o que se pierdan en la enormidad del sin sentido, sino que se transformen en los impulsores de los nuevos molinos que generen la energía necesaria para nuestro desarrollo en estos nuevos tiempos.